Covadonga González-Pola

Escritora y asesora de autores y editoriales. Formadora en escritura

Escritora, creadora de contenidos, experta en servicios editoriales, formadora en talleres de escritura y unas cuantas cosas más.

Siete lugares donde escribir e inspirarse en Madrid (I)

Yo digo NO al clásico escritor que prepara su novela en un café. Tranquilito y con poco ruido, tal vez, pero sin ninguna opción a evadirse o buscar inspiración más allá del fondo de la taza que ya lleva vacía demasiado rato y empieza a hacer que sienta apremio por pedir algo más en la barra.

Con este post lo que busco son lugares que nos llenen de ideas y del impulso de escribir. Algunos son calmados, otros, todo lo contrario, pero nos permiten transportarnos a otro lugar o bien quedarnos mirando y convertir cualquier detalle o a cualquier persona en un elemento de nuestra obra.

Estos son mis siete lugares recomendados —de una lista que se irá ampliando— para encontrar inspiración sin tener que salir de la capi.

1. Las ruinas de la ermita de Pelayo

Por mucho que mires y vuelvas a mirar no ves la ciudad. Pero está al lado. Estás rodeado de edificios. No tienes más que cruzar la Puerta de O’Donnell de El parque de El Retiro y avanzar hacia Menorca. Enseguida verás esta maravilla a la derecha. Y te olvidarás de que estás en Madrid. Siéntate y saca tu libreta, tu portátil… cierra los ojos, escucha, respira, vuelve a mirar. Elige tú el lugar en el que te encuentras.

2. Los Jardines de Cecilio Rodríguez

Si lo tuyo es la armonía, la belleza, un toquecito de decadencia y los lugares muy cuidados, aquí tienes el mejor paseo. Si te gusta el modernismo, estás de enhorabuena, pues al puntito exótico de este lugar se le suman los pavos reales que pasearán a tu lado desplegando orgullosos sus plumas. Elige uno de los bancos de piedra o siéntate en el escalón que mejores y más evocadoras vistas te ofrezca. Las palabras saldrán solas.

Y ni siquiera has tenido que salir de El Retiro para llegar hasta aquí.

Imagen:Flickr.com

3. Invernadero de Atocha

Seguro que algún majo piensa que en Madrid llueve poco. Pero llueve. Y hace bastante fresquito en invierno  (y cada cuatro años o así cae una birria de nevada), así que también hay que pensar en lo inspiradora que es esta estación del año y en poder inspirarnos estando a cubierto. El invernadero de Atocha es ideal para esto y más cuando nos hará tener una sensación de lo más tropical como una mezcla más que curiosa: imaginarnos la selva como un lugar bullicioso, no por los monitos que saltan de un árbol a otro, sino por la animada vida de los viajeros que van y vienen por la estación. Toma asiento en los márgenes, mira las tortugas que están tan calentitas como tú y comienza a imaginar. Seguro que te sale algo cuando menos un tanto alternativo.

Imagen: renfe.com

4. El Rastro

Algunos sabréis y otros no que el nombre de este popular mercado de los domingos por la mañana se debe a que poco más arriba había un matadero y que por el camino que ahora trazan las tiendas corría normalmente un reguero, un rastro, de sangre. Ya tenéis el primer detalle inspirador. Añadamos a eso todo lo que se puede encontrar en los curiosos puestos de este mítico lugar.

Pero hemos venido a escribir. Dicen que la calidad de un lugar se puede medir por el tiempo que puede estar una persona sentada mirando pasar a la gente sin aburrirse. Mi reto: encuentra un lugar donde sentarte, una terracita si tienes muchísima suerte y, si no, cualquier escalón de los mil monumentos que se pueden ver en La Latina. Saca esa libreta, esa tablet, ese ordenador. Empieza a mirar a la gente, piensa personajes. Cronometra, a ver cuánto tiempo puedes estar así. Se te hará corto, pero seguramente te sorprendas cuando mires el reloj y te des cuenta de que llegas tarde a algún lado.

Imagen: adamjasonmoore.com

5. La mazmorra

Tendría poco sentido buscar la inspiración en Madrid sin recordar uno de los detalles que hace tan especial el centro de esta ciudad: todos los locales tienen su cueva. Muchos de ellos están tapados y los dueños de los restaurantes los rehabilitan como un nuevo espacio. Cuando bajas, puedes sentir la humedad de la excavación natural y también pensar en las primeras veces que se utilizaron como bodegas o crear tu propia historia con aires aventureros y románticos. Hay muchas en el centro de Madrid, pero para el objetivo que nos ocupa yo os recomiendo La Mazmorra, en la Cava de San Miguel, por su decoración, por las jarras de barro y porque ya que os vais a sentar un rato largo, podéis aprovechar para comer la tortilla que hace Marina. El precio, además, es bastante asequible. Eso sí, mejor entre semana. El finde encontraréis bastante cola.

Imagen: tripadvisor.es

6. El Templo de Debod

Cuando se construyó la Presa de Asuán este magnífico templo fue salvado de las aguas como un regalo del gobierno de Egipto a la ciudad de Madrid. Una vez más, una manera de transportarnos a otro sitio.

Mi recomendación personal es que vayáis al atardecer. Además, a la belleza del templo le sumamos el ambiente del parque donde podremos encontrar desde parejitas hasta animados grupos de amigos con sus cervezas y sus historias para que tú las crees. Siempre que no venga algún mandado a recaudar dinero por la gracia de la ley antibotellón. Pero ahí tienes otra historia, menos romántica, que narrar.

Imagen: quehagoyoenmadrid.com

7. El Espejo

Lo vemos cuando paseamos por  Recoletos y nos quedamos mirando sus cristaleras. ¿Qué tal hacerlo al revés y mirar desde dentro, a través de todo ese art-nouveau y pensar en nuestra historia? Sí, sé lo que pensáis: me va a costar un ojo de la cara. Pues yo recuerdo haber tomado allí algún café sin que me pidiesen un riñón a cambio. Y los menús, según dónde se coloque uno y el día y momento del mismo en que vaya, se mueven entre los diez y los veinte euros. Podría sonar caro, pero mucha gente se gasta más los sábados en un par de vasos llenos de agua del cubo de la fregona en algo que los bares poco leales llaman cubata.

Imagen: caminandopormadrid.blogspot.com

Hasta aquí la primera entrega de este recopilatorio que recorrerá Madrid, España y Europa para ayudaros a encontrar a la musa y utilizarla como excusa para recorrer vuestra ciudad o para salir de ella.

¿Y a vosotros, qué lugares os inspiran?