Covadonga González-Pola

Escritora y asesora de autores y editoriales. Formadora en escritura

Escritora, creadora de contenidos, experta en servicios editoriales, formadora en talleres de escritura y unas cuantas cosas más.

No te conviertas en escritor pulga

¿Qué es un escritor pulga? A eso llegaremos enseguida. Pero antes he de decir que este post que os escribo únicamente pretende trasladar las ideas de este artículo, «Cómo dejar de ser una pulga en tu carrera musical», al ámbito de la escritura y la literatura.

Volvemos a la pregunta. ¿Qué es un escritor pulga? Un aspirante a escritor que se ha dejado amaestrar.

Para esto, se recurre al ejemplo de las pulgas encerradas en un tarro de cristal. Saltan sin parar durante tres días, intentando salir, pero, si al tercer día les retiran la tapa, ya no saltan para salir, siguen manteniendo la altura justa para no salir del tarro, porque han aprendido que no podían saltar más alto. Es más, las pequeñas pulguitas que tengan imitarán el comportamiento de sus progenitoras y no subirán nunca más arriba.

Pero no podían saltar más alto en ese momento. Es más, al principio sí saltaban más alto. Sólo han olvidado lo que pueden hacer.

Aquí el vídeo de PS2 que lo representa de manera magistral.

 

Supongo que ya habéis captado el mensaje. ¿Os han dicho que no se puede publicar? ¿Qué sois mediocres o que vuestro relato es una mierda? Pensemos que pueda ser cierto, pero únicamente para ese momento: hoy no vas a publicar, hoy no has hecho tu mejor trabajo, ese relato no ha salido bien. Pero ni tú eres incapaz, ni eres mediocre ni tampoco, por supuesto, eres una mierda. Lo que pasa es que alguien te ha dicho que lo eres y tú solito has decidido coger la tapa del tarro y ponerla para creer que sólo puedes llegar hasta ahí.

Personalmente, creo que el problema es que nos creemos que tenemos que ser unos seres de talento salvaje y que con nuestros primeros intentos ya se tiene que ver de lejos que «prometemos». He recibido muchos mensajes de los seguidores de mi canal de Talleres Literarios Online con una idea que ellos consideraban maravillosa y cuya única pregunta era: ¿Puede triunfar? ¿Eso es lo que quieres? ¿Escribir un superventas y hacerte rico? ¿O lo que quieres es ser escritor? Y tus primeros trabajos —y no sólo los primeros— recibirán críticas. No te has convertido en una joven promesa, que era lo que querías saber, ¿no? Si eras especial. Resulta que te has dado cuenta de que eres uno más, no un pequeño prodigo como tú querías.  Y si no es así, dedícate a otra cosa. NO PUEDES.

 

Venga ya.

La literatura, como todo lo que vale la pena en la vida, es una carrera de fondo. No llegas y besas el santo. Eso te puede pasar una vez, pero estamos hablando de una actitud, de una forma de vivir. Si ante una mala crítica nos ponemos la tapa en nuestro propio tarro, nos decimos que no podemos, apaga y vámonos. La semana que viene lo intentaremos como estrellas de rock y la siguiente como actores de cine. Y veremos que no podemos. Tiraremos la toalla y nos desanimaremos, y así, no lucharemos por ser nada. Eso sí, seremos pulgas: escritores pulga, estrellas de rock pulga y actores pulga.

¿Cuál es el secreto entonces para que esto no nos suceda?

1. No te rindas. Si algo te gusta tanto, vale la pena seguir intentándolo.

2. Busca otras vías. «Si no quieres obtener siempre los mismos resultados, no hagas siempre lo mismo».

3. Diferénciate. ¿Qué puedes aportar que sea novedoso? Puede ser una nueva historia o una nueva forma de ver la misma historia, puede ser tu disparate personal, lo que sea. Busca algo que, al menos, para ti, sea distinto.

4. No pierdas la autenticidad. Es un tópico decir que siempre vale más la mejor versión de uno mismo que una copia barata de otro. Pues eso, pon «lo tuyo» en todo lo que hagas.

5. Construye con las críticas. Pule tu estilo, coge lo que te sirva. Sé humilde, pero conserva la seguridad en tu esfuerzo.

6. No esperes las oportunidades. Búscalas. Participa en iniciativas, haz contactos, conoce editores, aprende sobre tu entorno y cómo funciona el pequeño mundillo en el que estás.

7. Echa el freno. En la vida, todo va más despacio de lo que deseamos. Es cuestión de seguir moviéndose en el tarro y estar atentos al momento —los diversos momentos, más bien— en que se retira la tapa. Entonces, salta con todas tus fuerzas.